La teología detrás de la guerra

 

Kurdos ingresando

 

 

En general los periodistas, los analistas y los historiadores le ponen nombre a las guerras, y los líderes de las naciones esperan que lo hagan y cuando ya está lo adoptan rápidamente, en agosto del año 1941 Roosevelt y Churchill se encontraron en el buque USS Augusta para hablar de la guerra mundial en curso y la primera pregunta del Presidente Roosevelt de Estados Unidos al primer ministro Winston Churchill del Reino Unido fue: ¿Cómo se llama esta guerra…?, y como la guerra todavía no tenía nombre, Churchill le dijo, no tiene nombre, pero pongámosle “La Guerra Innecesaria”, bueno, finalmente se le llamó la Segunda Guerra Mundial. La guerra que empezó el pasado 28 de febrero entre Israel y Estados Unidos contra de Irán no tiene nombre, porque el nombre “La Guerra de los 12 días” empezó el 13 y terminó el 24 de junio del año pasado, y esta es una guerra nueva.

A esta, yo la llamaría la “Guerra de la Supervivencia”, la supervivencia de Israel, la supervivencia de Estados Unidos, la supervivencia de Europa y la supervivencia de toda la humanidad. Sucede que, para el Ayatola, la Guardia Revolucionaria Islámica y los chiitas de la República Islámica de Irán, todos los demás seres humanos somos “infieles” y no merecemos vivir, y ellos no solo lo expresan, sino que lo gritan en las calles “muerte a Israel, muerte a Estados Unidos” y los chiitas en cada país de la Unión Europea también marchan por las calles gritando: “Estado Islámico Ahora” y exigiendo la ley “sharía” que corta manos, que ahorca en la plaza pública. Y en esta “intifada mundial” lo primero era “raer a Israel de la faz de la tierra”, lo segundo “destruir al gran satán” que son los Estados Unidos, y cayendo ellos, los demás seres humanos estamos muertos.

Y los chiitas iraníes han aprovechado cada día de los 47 años que gobiernan la islámica Irán en construir misiles y bombas nucleares al por mayor y como el petróleo les chorrea millones de dólares, pueden financiar proxy (Avanzadas) en Siria, en el Líbano, en Gaza, en Yemen, en Venezuela para atacar en cualquier parte del mundo, como ya lo hicieron en Buenos Aires destruyendo la Embajada de Israel y el edificio de la AMIA matando a centenares de “infieles”, y, es impresionante ver por la televisión la gigantesca capacidad militar de Irán, ver como todavía puede disparar y dañar “infraestructura infiel” en los Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahréin, Omán, Irak, Siria, Jordania, Turquía y sobre todo Israel, y después que Estados Unidos e Israel siendo los ejércitos más poderosos del mundo llevan casi un mes, atacando sus miles y miles de instalaciones militares de superficie y subterráneas.

Los “infieles” chilenos ya empezamos a pagar el costo, pero lo más importante es que estamos sobreviviendo, no tuvieron esta bendición los 144 masacrados en Buenos Aires, la inmensa mayoría eran argentinos, algunos israelíes, italianos, bolivianos, paraguayos, polacos y un chileno, tampoco la tuvieron los 242 que fueron heridos por las esquirlas. Damos gracias a Dios que la guerra la están ganando los “infieles”, damos las gracias a los aviadores de las FDI, damos las gracias a los Marines, damos gracias a los kurdos que ya entraron a territorio iraní y damos gracias a todos aquellos iraníes que con sus celulares están indicando a los drones las posiciones de los represores. Esta es una guerra impulsada por la religión chiita de la cúpula iraní contra los “infieles judíos”, los “infieles cristianos” y los “infieles sunitas” y que la está ganado la Alianza Judeocristiana.