El “error histórico” de los países amigos del Presidente
Boric, sorprendido de que haya países en América Latina que vean en Rusia un referente de la izquierda

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Efectivamente, Brasil, Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, México, la Argentina de los Fernández y también la izquierda chilena cometen un error mayúsculo al considerar a Rusia y a Vladimir Putin como su referente por excelencia, puesto que la sociedad rusa en su inmensa mayoría rechaza el comunismo y en la misma proporción aprueban la gestión de su Presidente Vladimir Putin, recientemente reelegido para un tercer periodo con el 88% de los votos, venciendo al candidato presidencial Nikolái Jaritónov del Partido Comunista de la Federación Rusa que apenas concitó el 4,37% del apoyo ciudadano.

Rusia fue un país comunista por más de 70 años, conformando con otras naciones el bloque conocido como la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, y que devinieron en el poderoso y temible Imperialismo Soviético, que llegaron a dominar casi la mitad del planeta, y que amenazaron con su potencial ideológico y arsenal nuclear a la otra mitad de los habitantes del mundo. En Septiembre del año 1973 había en Chile más 1200 asesores rusos, guiando y supervisando el ingreso de nuestro país a la sumisión del imperio comunista ruso y de su brazo militar el Pacto de Varsovia.

¿Como avisarle a Díaz-Canel, a López Obrador, a Petro, a Ortega, a Maduro, a Lula da Silva, a Luis Arce, a los Fernández y a los demás, que hace más de 30 años, Rusia repudió al socialismo y al comunismo y que ahora es un país capitalista? ¿Como avisarle a Díaz Canel, a López Obrador, a Ortega, a Maduro, a Lula da Silva, a Luis Arce, a los Fernández y a los demás, que hace más de 30 años, los rusos repudiaron el ateísmo impuesto criminalmente por el régimen marxista, y que ahora mismo también rechazan el protestantismo queer y la cultura woke de la Unión Europea?

¿Como decirle a Díaz-Canel, a López Obrador, a Petro, a Ortega, a Maduro, a Lula da Silva, a Luis Arce, a los Fernández y a los demás, que Vladimir Putin no es ateo, que es un hombre cristiano, miembro en plena comunión con la Iglesia Ortodoxa Rusa, un político que no esconde su fe cristiana en el desempeño de sus funciones presidenciales, que promueve activamente los valores cristianos en la sociedad, que acaba de plebiscitar victoriosamente dos grandes reformas para incluir en la Constitución Política de la Federación Rusa, que Dios existe y que el matrimonio es entre un hombre y una mujer.