Una DAFO al Plebiscito
Debilidad presidencial, amenaza sistemica, fortaleza obispal y oportunidades evangélicas

 

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El plebiscito fue un fracaso y debería repetirse, lo requiere el objetivo. Se ufanan que la participación fue la estrella del evento, que participó más gente que nunca desde que se estableció el voto voluntario y tendrían razón si el pasado domingo 25 se hubiera elegido un Presidente como don Sebastián que fue elegido con el 55.5%, pero no es así, porque esta vez no se elegía para cuatro años, ni siquiera para ocho como en el caso de los senadores, se elegía construir una Constitución para los próximos 50 años. El Padrón electoral, no la población nacional, es de 14.753.394 y votaron Apruebo 5.886.421, es decir, el 39.89%, no de la población nacional, sino del Padrón Electoral, porque si fuera de la población total sería solo el 31,42. ¿Qué porcentaje de la población debería estar de acuerdo para emprender un proyecto constitucional?  En un artículo que leí hace poco en el Mostrador decía que: “un 83,9% está de acuerdo o totalmente de acuerdo con que se cambie la Constitución de Chile. El 83,90 está bastante lejos del 31,43%. Fue un fracaso no solo porque el porcentaje del Apruebo en relación con el Padrón fue muy bajo, sino también, porque toda la propaganda que hizo el Presidente apuntó a la participación

Con el resultado del Plebiscito quedamos todos bajo amenaza, mi casa es mía, pero, y si la Asamblea Constituyente elimina la propiedad privada como lo anunció tantas veces el senador Girardi, y, ¿Qué pasará con nuestros templos que están desocupados dos y hasta tres veces a la semana, si la Asamblea Constituyente aprueba la moción del PPD emitida recientemente y que señala que: “habrá propiedad privada, pero que esta tendrá una función social” ¿Qué pasará con el Congreso, si la Asamblea Constituyente se declara soberana y lo cierra? ¿Nos quitarán nuestros fondos depositados en las AFP para financiar el desarrollo nacional, si la Asamblea Constituyente las elimina? ¿Se aplicará inmediatamente la ESI en las escuelas si la Asamblea Constituyente establece que: “la familia en sus diversas modalidades es el núcleo fundamental de la sociedad” ¿Cuánto tiempo tendrán los capellanes evangélicos para hacer abandono de sus cargos, si la Asamblea Constituyente establece que: Chile será una República Laica? ¿A los profesores de religión evangélica de las escuelas les darán un tiempo para reconvertirse en profesores de Música, Artes Manuales o tecnología? ¿Se terminará de inmediato con los feriados de Semana Santa, Navidad y el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas?

Es increíble la capacidad de motivación que adquirieron los obispos evangélicos, lograron motivar al 22% del Padrón electoral, para que salieran de sus casas y fueran a votar por el Rechazo, porque ellos fueron los únicos que hicieron verdadera promoción a la opción rechazo. Veamos cómo fueron las cosas; La madrugada del 15 de noviembre la senadora Jacqueline Van Rysselberghe fuera la única que anunció que votaría rechazo, después fue don José Antonio Kast que anunció que lideraría el Rechazo, pero nadie más se pronunció a favor de la opción, pero, nuestros obispos con su decisión lograron despertar al pueblo evangélico lo que movió a que, todos los parlamentarios de la UDI y la mitad de RN anunciaran también el Rechazo. Nuestros obispos evangélicos se mantuvieron firmes por el Rechazo, mientras el arzobispo católico de Santiago Celestino Aós decía a sus fieles: “Participen, pero no permitan que nadie les obligue a cómo votar” y el Concilio de Iglesias Históricas y Protestantes decía a su gente: “Nos parece reprochable que (los obispos) pretendan instrumentalizar a todos los evangélicos con la opción Rechazo, no existe una sola Iglesia evangélica.” Después del liderazgo ejercido por nuestros obispos durante este plebiscito, sin duda alguna, ellos son ahora, la verdadera Conferencia Episcopal de Chile.

El resultado del plebiscito lo reconocemos como un golpe letal para los valores cristianos en el país, pero representa también una oportunidad para los evangélicos, la primera es ampliar la base dura del 22%, debemos seguir trabajando para sumar a aquellos que todavía no votan valoricamente, de los dos millones doscientos mil evangélicos con derecho a voto, solo el 30 por ciento de ellos lo hace valoricamente, la Cadem cifra esa cantidad en 706 mil hermanos. La segunda, es atreverse a postular a la Asamblea Constituyente, serán 155 cupos a llenar, pero hay una exigencia estratégica que es inevitable, tienen que militar en un Partido Político. Los PP son el único camino viable para llegar a la Asamblea Constituyente, al Congreso y al Poder Ejecutivo. Los tres diputados evangélicos que tenemos son militantes de RN, al Eddy Roldán no le sirvió de nada obtener quince mil votos, Eddy Roldan tiene más votos que todos los diputados juntos del Frente Amplio, pero era independiente. Esta el PP de inspiración evangélica Conservador Cristiano y Nuevo Tiempo, y también el Partido Republicano. A todo esto, el gran ganador del plebiscito después de nuestros obispos, es don José Antonio Kast, tenía el 8% de los votos, ahora cuenta con el 22%, es el que mejor representa nuestros valores.

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