Buscando un Presidente para Chile
Estos son nuestros estándares

 

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Los que se dedican a la realpolitik en ambos lados del espectro, no están preocupados de lo que flota en la superficie mediática, como la acusación constitucional, las 40 horas y ni siquiera del calentamiento global, están 24/7 buscando al hombre o la mujer, que pueda devolverlos al poder, y que les asegure la continuidad a la coalición gobernante, y como la pole position la ocupan Bachelet y Piñera, los estrategas de ambos bloques se las ingeniaron y arreglaron para confrontarlos públicamente con la materia. La expresidenta fue categórica: “No quiero ser candidata y no voy a ser candidata”. El Presidente les respondió: “Bueno, yo conozco a Joaquín Lavín de la escuela de Economía. Le tengo un gran aprecio y un gran cariño. Creo que es una persona que es resiliente, creo que es una persona que va enfrentando los desafíos, se va renovando, va encontrando los nuevos caminos, y eso yo lo aprecio mucho…”

 

 

No coincidimos con ellos, excepto el obispo que la calificó como la mejor Presidenta de la historia de Chile, tampoco con el Presidente, ya que el obispo Jorge Méndez, que es nuestro Representante Protocolar ante el gobierno, y los demás líderes evangélicos, se sintieron muy molestos cuando él utilizó once Semáforos de Las Condes, para hacer propaganda homosexual. Además, el obispo, siempre ha negado la reunión con Lavín, por lo tanto, jamás le ha ofrecido el apoyo evangélico a una candidatura presidencial. El alcalde Lavín no hizo una reflexión seria y objetiva, llegó y lanzó la propaganda homosexual, el no fue capaz de considerar lo básico, el 17 de mayo es el “Día contra la homofobia y la Transfobia” no es el Día por la Inclusión o Integración como le llama él, y pregúntele a los mismos activistas homosexuales; ¿Quiénes son los homofóbicos en Chile?, y le responderán: ¡Los evangélicos!. Es decir, Lavín hizo una manifestación contra nosotros los evangélicos.

 

También estamos buscando un Presidente para Chile, y decimos a la entrada de la casa, Donald Trump y Jair Bolsonaro son los estándares, sabiendo de antemano, que sin nosotros no hay Banda y no hay Moneda. Otrora eran los comunistas quienes escogían al Presidente, pero eso se acabo. En América hay más de 300 millones de evangélicos, de un universo de 1.000 millones de habitantes, es decir, se trata del 30% de la población, y el poder electoral pentecostal, ya lo sufrió Hillary Clinton y Fernando Haddad. Ahora, es cierto, en nuestro país, de los 4 millones de evangélicos que hay, solo el 30% ha empezado a votar valoricamente, pero eso ya es suficiente para inclinar la balanza. Trump es un guerrero de la libertad religiosa, un turbo para acelerar la economía y una partera egipcia para privilegiar la vida. Bolsonaro marcha para Jesús, está privatizando las empresas y limpiando el Currículum Escolar del marxismo cultural, y ambos son cristianos sionistas.

 

Buscamos un Presidente con carácter valórico, decidido a restablecer la civilización cristiana occidental y no un progresista disfrazado retóricamente de conservador y empujando con los pies la ideología de género, un Presidente que no solo firme la Carta de las cinco naciones a la Corte Interamericana de DDHH, sino también que suscriba la CARTA de las 19 naciones que confrontaron a la ONU diciéndole: “No apoyamos referencias a términos y expresiones ambiguas, como la salud y los derechos sexuales y reproductivos en los documentos de la ONU, porque pueden socavar el papel crítico de la familia y promover prácticas, como el aborto, en circunstancias que no gozan de consenso internacional y que puede ser malinterpretado por las agencias de la ONU. Dichos términos no tienen en cuenta adecuadamente el papel clave de la familia en la salud y la educación, ni el derecho soberano de las naciones a implementar políticas de salud de acuerdo con su contexto nacional. No existe el derecho internacional al aborto y estos términos no deben usarse para promover políticas y medidas pro-aborto.”

 

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